Riego y fertirriego: agua y nutrientes donde el cultivo los necesita

El fertirriego incorpora fertilizantes al agua de riego para aportar nutrientes durante las aplicaciones. Su resultado depende de la calidad del agua, la preparación de la solución, la uniformidad de distribución y la programación. Automatizar los horarios es una parte del sistema, no una garantía de que todas las plantas reciban lo previsto.
Cuando un sector presenta diferencias de crecimiento, aumentar el tiempo de riego puede parecer la respuesta más rápida. Antes conviene comprobar si los emisores entregan volúmenes similares y si la solución aplicada corresponde al programa nutricional. Corregir un problema de distribución con más tiempo puede llevar a regar de más donde el sistema ya entrega suficiente agua.
La uniformidad se verifica en la instalación
Una evaluación práctica consiste en medir el volumen entregado por distintos emisores durante un mismo intervalo, incluyendo puntos cercanos y alejados del inicio del sector. El objetivo es identificar diferencias, revisar su origen y repetir la medición después de corregirlas.
Oregon State University describe la evaluación de uniformidad mediante volúmenes recolectados y destaca que el mantenimiento y la presión de operación deben formar parte del diagnóstico. Su guía se refiere a sistemas de aspersión: el principio de comprobar la distribución es útil, pero el procedimiento debe adaptarse al sistema evaluado. Fuente: Oregon State University, Measuring irrigation uniformity.
Para CiberAgro, esto significa dimensionar la red junto con el filtrado, las presiones, los sectores y el tipo de emisor. La ingeniería debe definir cómo se va a comprobar la entrega, no solamente qué componentes se instalarán.
El análisis del agua precede a la receta
El pH, la alcalinidad y la conductividad eléctrica aportan información diferente. La conductividad se relaciona con la concentración de sales disueltas, pero no identifica individualmente los nutrientes. El pH tampoco reemplaza la determinación de alcalinidad.
UMass Extension recomienda analizar el agua de origen y utilizar mediciones de pH y conductividad para seguir su comportamiento y el resultado de los tratamientos. Señala además la importancia de contar con instrumentos calibrables. Fuente: UMass Extension, Water Analysis.
Penn State destaca que la calidad del agua adquiere especial relevancia cuando se cultiva con pequeños volúmenes de sustrato o en hidroponía. Por eso, la misma solución técnica no debe trasladarse automáticamente entre almácigos, macetas grandes y otros sistemas. Fuente: Penn State Extension, Interpreting Irrigation Water Tests.
Programar según el cultivo y comprobar la respuesta
El diseño del programa debe reunir cultivo, etapa, sustrato, volumen disponible para las raíces, condiciones ambientales y criterio del responsable agronómico. Una agenda de riego puede ser un punto de partida; su revisión necesita información de lo que efectivamente ocurre.
Una aplicación posible es habilitar riegos en ventanas horarias y utilizar mediciones del sustrato como condición adicional. Otra es mantener programas distintos para sectores con necesidades diferentes. La elección requiere definir umbrales, límites de operación y qué hacer si una medición deja de estar disponible.
La integración con Sinthesis se plantea según los sensores, las válvulas y los módulos incluidos en el proyecto. La medición de pH o conductividad no implica por sí misma dosificación automática: esa función necesita equipamiento y una configuración específicos.
Cómo evaluar el impacto del sistema
Antes de modificar el sistema, conviene registrar una línea de base. Después, comparar períodos y sectores con condiciones razonablemente equivalentes:
- Volumen de agua aplicado por sector y superficie.
- Diferencias de entrega entre puntos medidos.
- Consumo de fertilizante, acompañado por la concentración o receta utilizada.
- Desvíos de los parámetros definidos para la solución.
- Drenaje, cuando se mida, y cambios de uniformidad observados en el cultivo.
Reducir litros sin mantener el objetivo agronómico no constituye una mejora por sí solo. La evaluación debe relacionar recursos utilizados con calidad y resultados, y distinguir cambios de clima, cultivo o manejo.
En investigación, registrar la aplicación y las condiciones ayuda a describir el tratamiento realizado. La plataforma puede facilitar ese registro, pero la validez del ensayo depende también del protocolo experimental.
Compartinos cómo regás hoy y evaluemos qué conviene mejorar.
Preguntas frecuentes
¿El fertirriego reemplaza el análisis del agua?
No. El agua de origen forma parte de la solución final. Su análisis aporta información necesaria para definir el programa nutricional y evaluar tratamientos.
¿Medir conductividad permite conocer cada nutriente?
No. La conductividad refleja el comportamiento conjunto de los iones presentes; no sustituye un análisis que identifique su composición.
¿Se puede mejorar un sistema existente?
Se puede evaluar. El relevamiento debe comprobar componentes, estado, distribución y capacidad de automatización antes de definir qué conservar y qué reemplazar.
Para aplicar estos criterios: conocé nuestra solución de riego y fertirriego y su relación con control integrado. Contactanos para evaluar tu proyecto.
Fuentes y alcance de la evidencia
- Oregon State University, Measuring irrigation uniformity: evaluación de distribución; documento de aspersión, método a adaptar si se evalúa goteo.
- UMass, Water Analysis: calidad del agua y seguimiento de pH y conductividad.
- Penn State Extension, Interpreting Irrigation Water Tests: interpretación de parámetros del agua para producción bajo cubierta.


